En función de la posición del Sol en nuestra carta natal, éste va determinar nuestros rasgos de personalidad.
El Sol simboliza nuestro yo interior, nuestra energía y nuestro carisma.
En la casa I – indica una tendencia al individualismo, a la autoestima, a la ambición, una forma de arrogancia o sea une ego poderoso.
En la casa II – acentúa la importancia de los valores materiales, de la vida fastuosa, también pone el acento sobre la generosidad o la avaricia.
En la casa III – el gusto de una forma de afirmación sobre el entorno, especialmente sobre los hermanos, una facilidad de comunicación.
En la casa IV – fuerte influencia de núcleo familiar, un espíritu más bien conservador y logros tardíos.
En la casa V – la importancia de un prisma creativo y lúdico, el interés para el mundo infantil, también denota un espíritu epicúreo.
En la casa VI – obliga a ser trabajador y concienzudo, la salud y el bien estar serán preocupaciones al primer plano. Una predisposición vocacional para el mundo medico.
En la casa VII – uniones o asociaciones fructuosas, en todo caso de suma importancia para el nacido.
En la casa VIII – indica una fragilidad hacia un fallecido de una persona cercana generalmente masculina.
En la casa IX – interés para los viajes, por lugares lejanos, pero también por todas las formas de espiritualidades y religiones.
En la casa X – marca logros sociales brillantes y una elevación social importante, también es sinónimo de una vocación temprana.
En la casa XI – amistades y relaciones privilegiadas por apoyos de personas influyentes.
En la casa XII – indica la posibilidad de tener enemigos ocultos, pero también a vocaciones espirituales o medicas.

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